Un coquí fósil de Puerto Rico se convierte en la rana más antigua del Caribe

Eleutherodactylus de San Sebastián

El brillante canto del coquí, símbolo nacional de Puerto Rico, probablemente ha resonado en los bosques del Caribe durante al menos 29 millones de años.

Un nuevo estudio publicado en Biology Letters describe un fragmento de hueso del brazo de una rana del género Eleutherodactylus, conocidas como ranas de lluvia o coquíes. El fósil es el registro más antiguo de ranas en el Caribe y, como corresponde, fue descubierto en la isla donde más se quiere a los coquíes.

“Es un tesoro nacional”, dijo David Blackburn, curador de herpetología del Florida Museum y autor principal del estudio. “No solo es la evidencia más antigua de una rana en el Caribe, sino que además se trata de una de las ranas que son el orgullo de Puerto Rico, emparentada con la gran familia Eleutherodactylidae, que incluye a las ranas de invernadero invasoras de Florida”.

Jorge Vélez-Juarbe, curador asociado de mamíferos marinos del Museo de Historia Natural del Condado de Los Ángeles, encontró el fósil en un afloramiento ribereño del municipio de San Sebastián, en el noroeste de Puerto Rico. Las campañas previas de recolección de Vélez-Juarbe y sus colaboradores en el lugar habían revelado semillas fósiles, manatíes, tortugas de cuello lateral y los restos más antiguos de gaviales y roedores del Caribe, del Oligoceno temprano, hace unos 29 millones de años.

Aun así, “ha habido muchas visitas de las que he salido con las manos vacías en los últimos 14 años”, dijo. “Siempre he mantenido expectativas no muy altas con esta serie de afloramientos”.

El paleontólogo Jorge Vélez-Juarbe descubrió este fragmento de hueso del brazo de una rana en un yacimiento fósil que representa ambientes marinos y costeros, “similar a lo que encontrarías en una zona donde un río se encuentra con el océano”, explicó.

IMAGEN CORTESÍA DE JORGE VÉLEZ-JUARBE

En aquella visita de 2012, recorrió los depósitos durante medio día sin mucha suerte, hasta que un pequeño hueso, parcialmente expuesto en el sedimento, le llamó la atención. Lo examinó con su lupa de mano.

“En ese momento no lograba entender qué era”, dijo Vélez-Juarbe. “Luego, al volver a casa, limpié alrededor con una aguja para verlo mejor, revisé algunas referencias y supe que había encontrado la rana más antigua del Caribe”.

El antiguo coquí desplaza a una rana fósil en ámbar descubierta en la República Dominicana en 1987 como la rana más antigua del Caribe. Aunque el fósil en ámbar se estimó originalmente en 40 millones de años, los científicos datan ahora el ámbar dominicano entre 20 y 15 millones de años, señaló Blackburn.

A partir de datos genéticos y árboles filogenéticos, los científicos habían planteado que las ranas de lluvia vivieron en el Caribe durante el Oligoceno, pero carecían de evidencia fósil. Los huesos pequeños y livianos de las ranas suelen conservarse mal, sobre todo en el clima cálido y húmedo de los trópicos.

Asignar un solo fragmento de hueso a un género o especie “no siempre es un proceso fácil”, dijo Vélez-Juarbe. También puede depender de encontrar al experto adecuado. Su búsqueda de ayuda para identificar el fósil no dio frutos hasta una visita en 2017 al Florida Museum, donde había sido investigador posdoctoral.

“Pude hablar con Dave sobre proyectos, y el resto ya es historia”, dijo.

Las ranas del género Eleutherodactylus, que abarca unas 200 especies y que posiblemente llegaron al Caribe a la deriva desde Sudamérica, dominan hoy la región.

“Este es el grupo más diverso del Caribe, por dos órdenes de magnitud”, dijo Blackburn. “Se han diversificado en todos estos especialistas con distintas formas y tamaños corporales. Varias especies invasoras también pertenecen a este género. Todo esto plantea la pregunta de cómo llegaron a ser así”.

Un hueso parcial del brazo quizá no cuente toda la historia de la evolución del coquí, pero es un comienzo.

“Me entusiasma que, poco a poco, estemos conociendo la fauna que vivió en Puerto Rico hace 29 a 27 millones de años”, dijo Vélez-Juarbe. “Hallazgos como este nos ayudan a desentrañar los orígenes de los animales que vemos hoy en el Caribe”.

Rachel Keeffe y María Vallejo-Pareja, del Florida Museum, también son coautoras del estudio.

Fuentes: David Blackburn, dblackburn@flmnh.ufl.edu;
Jorge Velez-Juarbe, jvelezjuar@nhm.org

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